Garantizar la seguridad y el cumplimiento normativo (compliance) en el uso de la Inteligencia Artificial ya no es opcional. Según la ISO 42001 y los recientes lineamientos de la UE, todas las corporaciones deben contar con un documento activo de Risk Assessment.
1. Identificación del Sistema (Inventario)
El primer paso es registrar qué proveedor o modelo base se está utilizando (ej. OpenAI, Anthropic, Mistral) y qué datos corporativos lo alimentan. Si el sistema procesa PII (Información Personal Identificable), el nivel natural de riesgo empieza en un piso elevado.
2. Naturaleza del Riesgo y Red-Teaming
¿Puede el sistema arrojar información falsa, denigrar a un grupo demográfico, o filtrar secretos industriales? La plantilla debe obligar al equipo de ingeniería a simular escenarios catastróficos (Red-Teaming) y reportar empíricamente que las barreras de contención (Guardrails) funcionan.
3. Plan de Mitigación Continuo
El assessment no es un documento de "una sola vez". Las capacidades de la IA cambian mensualmente. Establezca un proceso semestral de revisión obligatoria para cada herramienta en producción que toque directamente al cliente final.